12° Edición Digital de Artes y Letras “Amanecer”

Autora: Alicia Campagno
Texto: Melina Litauer
Cosas del pasado
Crecí en el seno de una familia sumamente dogmática. Mis primeros años fueron condicionados por una educación rígida basada en ideas y conceptos estancados, obligada a una férrea obediencia.
A medida que fui creciendo, mis alas ansiosas de vuelo pugnaban por liberarse, pero me costaba tomar decisiones que cambiaran mi rumbo. ¿Era falta de valor? ¿Exceso de respeto? ¿Inseguridad? Quizás todo eso a la vez.
Sin embargo, la necesidad apremiaba y lastimaba por dentro, no podía soportarlo más. Hay un punto de la propia historia en el que se siente estar muerto; en el que debe hacerse un gran esfuerzo para renacer a una nueva vida; romper la barrera de la ley cíclica para emprender el ascenso, ya que avanzar en espiral es la única forma de crecer y ampliar la vida. La naturaleza me mostraba que cuando los ciclos se cumplen, algo debe morir para que lo nuevo renazca.
El cambio era imprescindible. Debía ir en busca de una mirada nueva, fresca, clara con respecto a mi vida.
Decidí centrarme en mí misma para elegir un nuevo destino, una senda diseñada acorde con mis propias necesidades, mis deseos y mis sueños.
A partir de allí, armada de valor y convicción, puse en primer plano mi libertad, decidí recorrer el camino que siempre había soñado: el del arte.
Lo único que me interesaba en la vida era el baile. Pero en aquella época, no estaba bien vista la profesión de bailarina. La mujer era considerada una bataclana si se ganaba la vida en algún espectáculo de revista. Mis padres no querían entender que ya era mayor de edad y tenía derecho a decidir mi futuro. Pero después de luchar con ellos denodadamente, se dieron por vencidos.
Así empezó mi nueva vida, bordando paso a paso la realización de mis sueños en la intimidad de mi cuarto que se vio adornado de carteles, vestuarios de luces y plumas, tacones brillantes, bijouterie y un sinfín de maquillajes.
A menudo me imaginaba viviendo en otro tiempo. Me hubiera gustado ser contemporánea de Toulouse Lautrec y que él se encargara de toda la cartelería de mis espectáculos. Me encantaba ese artista. Tenía mi habitación empapelada con sus posters. De vez en cuando jugaba incluyéndole mi propia imagen y mi nombre para darme el gusto de estar incluida en el elenco del Moulin Rouge.
Después de tantos años, me enorgullece haber luchado contra viento y marea, ya que me permitió vivir todo lo soñado mientras alcanzaba el éxito.