14° Edición Digital de Artes y Letras “Imperio”

Autora: Graciela Benito
Territorio residual
El primer imperio no se construyó sobre mapas, sino sobre cuerpos. Antes de las banderas, hubo espaldas. Antes de las fronteras, piel.
El territorio aprende a sostenerse incluso después de la conquista. Algo crece donde hubo dominio. No como victoria, sino como resto.
La columna —eje, sostén, mandato— ya no es sólo humana. La naturaleza se filtra, ocupa, atraviesa. No invade: recuerda.
Todo imperio deja ruinas. Algunas son de piedra. Otras, de carne.
Y sin embargo, el cuerpo permanece como último territorio: un espacio donde la guerra y la alianza conviven, donde lo conquistado también puede volver a brotar.
